El Dedo Chiquito

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FÉLIX CORTÉS CAMARILLO

Tuve, hace muchos años, camaradas entrañables del exilio republicano español, ya fallecidos, en México y en otros países. Circulaba entre ellos un chiste que resultó ser sarcasmo: se les redujo el dedo índice de la mano derecha, decían, de tanto golpear en la mesa de la cantina repitiendo “este año cae Franco”.

Desde el fin de la Guerra Civil Española, en 1939, el Caudillo gobernó España casi cuarenta años, hasta su muerte en 1975.

Desde 1959 hasta el día de hoy, he escuchado a cubanos del exilio -en México y Estados Unidos- repetir el exorcismo con el mismo dedito y una frase igual: este año cae Fidel. O el castrismo, o el comunismo, lo que usted guste. Cuando esto escribo, los dedos índice siguen reduciendo su longitud.

Pero sólo cuando esto escribo.

El escenario es totalmente distinto.En primer lugar, hay en la Casa Blanca un hombre de empresa que concibe al planeta como un proyecto de inversiones provechosas.

Para Donald Trump, el fin de la guerra de Ucrania significa acceso a los metales raros que hay por Zaporinya, el este, en donde hay una planta nuclear, por cierto, pareja de la famosa Chernobyl.

Acabar con el conflicto de la franja de Gaza se traduce a un desarrollo turístico de primera, en donde los palestinos desalojados sean pinches de cocina de chefs franceses, recamareras, alberqueros, choferes, prostiputas y gatos, o lo que se ofrezca, de clientes de hoteles seis estrellas, si las hay.

“Liberar” a los cubanos del régimen actual se convertirá en un fenomenal proyecto de retroceso a la Cuba de Batista, con  preciosas playas, hoteles de lujo de a deveras y casinos que ya quisiera Las Vegas. Con todo lo que viene encima, que ya lo mostró la película El Padrino.

Todo esto me conduce a la realidad actual de Cuba. Las dos terceras partes de su territorio no tienen luz, desde hace semanas. El estrangulamiento dictado por Trump del abasto petrolero con la caída de Venezuela, incluyendo al generoso México, y la amenaza de aranceles a todo gobierno que le mande crudo al castrismo, tiene paralizado el pequeño país.

Si no hay combustible, no hay electricidad, no hay trabajos, no hay transporte, no hay refrigerador, no hay televisor, no hay, simplemente, un foco prendido.

Aparte de que, desde hace mucho, comer en Cuba o salir de ahí, es una hazaña que deriva a veces en prostitución de hombres y mujeres.

Los que no lo vivimos no podemos imaginarlo.

Eso pone la cereza del pastel que Donald Trump está seguro de partir muy pronto,de la mano de Marco Rubio, su Secretario de Estado, de origen cubano por cierto.

En cuanto termine su problema con el sucesor del Ayatola Jomeini. Cosa que Trump considera será en cuatro o cinco semanas; o “lo que sea necesario”.

Luego, Cuba ya sacó boleto.

Yo soy muy renuente a las predicciones: prefiero hablar -o escribir- de lo que está pasando o lo que pasó ayer, que adivinar. Pero no se puede evitar la mención de que, con la poca información que sale de Cuba, hay evidencias de un malestar popular y callejero que se está volviendo violento.

Ya se sabe que a las erupciones de la calle responde el tolete del policía. La pregunta es: ¿cuántos uniformados, de todo tipo, van a arriesgar su vida y su futuro por un régimen en decadencia reprimiendo a los demás?

PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Este martes, el gabinete de seguridad del gobierno mexicano va a tener que plantear una postura firme y clara al llamado escudo de las Américas, para unir ejércitos y combatir al narco en todo el continente, con Estados Unidos a la cabeza.

¿Será suficiente una llamada telefónica entre Trump y Claudia?

felixcortescama@gmail.com

Monday, March 9, 2026

12:09

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