FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
Dentro y fuera de nuestro país está perfectamente claro que el sistema está en medio de una crisis total de fracturas, enfrentamientos, pavores y deslealtades. El capital fundador de la estructura de Morena, la disciplina ciega, dócil y muda, se resquebraja.
Muchos creen, todavía, que esta crisis comenzó con una carta postdatada, aunque seguramente fue uno de los detonadores. La “persona políticamente expuesta” Andy López Beltrán, hijo de ya saben quién, envió una carta al presidente Donald Trump, reclamándole el que su gobierno le haya retirado la visa para entrar a los Estados Unidos, cosa que aconteció cuatro meses atrás,
La carta, de cuestionada autoría pero dada a conocer por Andy, además de expresar su descontento, le pedía a Trump explicaciones por la medida calificada de fascistoide y hitleriana, y que despidiera a dos integrantes de su gabinete, el secretario de Estado Marco Rubio y el subsecretario Christopher Landau, que fue una vez embajador de su país en México.
Nadie hizo notar que el escrito se haya hecho público a unas semanas de la entrevista que en Palacio Nacional tuvo Claudia Scheinbaum con Markwayne Mullin, jefe de la seguridad nacional de Estados Unidos. No hubo comunicado, ni conferencia de prensa sobre lo tratado ahí, sólo las usuales vaguedades de la mañanera, al día siguiente, mayo 22. Colaboración, no sumisión, soberanía nacional, etc.
La misiva de Andy nunca mereció reacción alguna de la Casa Blanca. Pero en Palacio Nacional, la señora presidente con A de mujer convirtió el asunto en uno de Estado, e hizo sinónimos la Soberanía Nacional y el retiro de la visa norteamericana a un ciudadano mexicano carente de otro mérito. Pese a que se presume, con razón, que la carta fue redactada y hecha pública sin el conocimiento ni la aprobación de la señora Scheinbaum, ella insistió en defender a su ciudadano con el mismo empeño en que defendió a su gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, pidiendo repetidamente a los Estados Unidos “pruebas, pruebas, pruebas”, de la acusación norteamerigringa sobre Rocha Moya y nueve más integrantes de su gobierno, de ser cómplices del crimen organizado que manda en Sinaloa. Mientras, el señor Rocha Moya vivió 112 días, disfrutando la “licencia indefinida” que solicitó al Congreso de Sinaloa y le fue concedida.
Ya eran las cosas suficientemente turbias y sospechosas, cuando el viernes pasado Rubén Rocha Moya fue al palacio de Gobierno en Culiacán a “reasumir” su cargo de Gobernador; volvió a tomar protesta de Geraldine Bonilla Valverde (alias “La Meserita” según Rubén) como secretaria de Gobierno, cargo que había dejado para ser gobernadora interina. El re-gobernador no calentó mucho su silla: menos de 36 horas.
Prontamente, en el modo bipolar que caracteriza a la señora Scheinbaum, ella hizo público un texto en formato epistolar sin destinatario explícito, calificado como mensaje institucional. La presidente señala que ningún interés personal puede estar jamás por encima del interés del pueblo y la Nación, porque “el poder sin principios se vuelve arrogancia, el poder sin límites abuso y el poder que olvida al pueblo termina enfrentándose a la historia”
Todo este castillo de naipes, que el pueblo llama cartas, culmina con la inmediata respuesta de Rocha Moya al Congreso de Sinaloa solicitando de nuevo licencia por tiempo indefinido mayor de 30 días. Licencia concedida por unanimidad.En el mensaje que introduce en redes esta carta, Rocha Moya aduce como causa de ella la supremacía del movimiento Morena y el pueblo de Sinaloa.
Pudo ser Rocha Moya el destinatario del texto presidencial; con una llamada telefónica hubiera bastado para que reculara. A mí el texto me parece dirigido más lejos y en otro sentido, el sureste y el papá de Andy.
PILON PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El margallate en que se encuentra Sinaloa va a tener un desenlace brusco; puede que repentino y violento, pero no inmediato.
La señora presidente con A de mujer necesitará algo más que otra repentina gripe: hace falta otra cortina de humo, para que los mexicanos nos vayamos a distraer a otro lado, mientras sucede lo importante.
Bien puede ser el ridículo papel de Alejandro Encinas defendiendo a la dictadura neosomozista de Ortega en Nicaragua, o algún artificio alrededor de Andy.
Pero Donald Trump no va a dejar este asunto pendiente. No es su estilo.De mí se acuerdan.
Sunday, August 23, 2026 13:01
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