
FÉLIX CORTÉS CAMARILLO
Pero no hay que llorar,
hay que saber perder;
lo mismo pierde un hombre
que una mujer…
Abel Domínguez Borrás
Si hay una vocación de los mexicanos, diría Miguel León Portilla, el sabio, es la de perdedores. Antes de existir como tales, dice la historiadora Beatriz Gutiérrez Müller con vocación de primera dama, ya habíamos entregado Tenochtitlan. Tres siglos después exactamente, en la rebatinga por el poder, Guerrero le cedió el paso a Iturbide para que fuera el primer emperador. A los diez meses del primer imperio, Iturbide se fue por la ruta de los vencidos, a Veracruz. Era 1823.
A poco tiempo, en el 39, México le tuvo que pagar de indemnización 660 mil varos al señor Ramontel, repostero francés él, como indemnización que le causó la guerra de los pasteles. Poco después, Santa Anna firmo el tratado Guadalupe-Hidalgo que nos quitó la mitad del territorio. Curiosamente, todo lo pavimentado. Diez años después, en Veracruz, y con una gran faramalla histórica en favor del Benemérito, se firmó el Mclane-Ocampo, otra cachetada a la soberanía. Visión de los vencidos: tenemos vocación de perdedores. Más recientemente, hace diez años, Chile nos metió -no es albur-. siete goles a cero en la copa América.
La vida no es más que una sucesión de encuentros y despedidas, de triunfos y derrotas si la entendemos bien. El verdadero sentido del existir es, como dice el bolero del chiapaneco Domínguez, saber perder, que es la difícil antítesis de saber ganar. Tal vez ahí reside la vocación a la derrota: el no saber valuar correctamente cuando se gana.
Le damos prominencia a ciertas actividades que mediáticamente son puestas en las mejores posiciones; nos quedamos hoy, en el 2026, con el placebo de que “organizamos” la mejor Copa del Mundo de toda la historia, lo cual es falso.
Al mismo tiempo, nadie presta atención a lo que está haciendo hoy,hoy,hoy, Isaac del Toro, un mozalbete bajacaliforniano y de origen humilde, que se anda partiendo la madre en el Tour de France, la más importante competencia del ciclismo mundial. Hoy saldrá con la tercera posición general y como el mejor competidor joven.
No tiene importancia realmente cómo termine el muchacho, ojalá que figure. Lo importante es que nuestra vocación a la derrota nos impide ver cuando algún triunfo se nos cuela entre los dedos de la percepción.
Algo semejante a lo que les está pasando hoy a los argentinos:no saben perder porque no saben ganar.
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PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO, PORQUE NO DEJAN ENTRAR SIN TAPABOCAS: Cuando se acercan las elecciones intermedias en los Estados Unidos, un presidente Trump con el casco de guerrero abollado, siente que lleva las de perder en los cambios de Senado y Cámara de Representantes.
Perder la mayoría en ambas salas del Congreso significa, y Trump lo sabe bien, el final de su periodo. Y el de los suyos.
Como es su estilo, está acudiendo a dos armas efectivas y efectistas. Primero, ha puesto a disposición de todo el mundo documentos sobre las elecciones de 2020, que perdió ante Joe Biden.
El demócrata se alzó con 306 votos electorales frente a 232 de Trump; 81 millones de votos efectivos de urna, frente a 73. Los datos revelados hoy afirman que China tuvo acceso a los datos electorales de doscientos millones de norteamericanos.
El asunto es que esos datos son accesibles a todo el que quiera desde entonces.
La estrategia es cantar una falta de penalty antes de que se cometa. Trump sabe de eso.
Monday, July 20, 2026
16:43
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